Saltar al contenido
pseudononymous
EN

Cifra un mensaje con una palabra secreta

Escribe un mensaje, elige una palabra secreta y te devolvemos un bloque de texto que no dice nada a quien no la sepa. Puedes pegarlo en WhatsApp, en un correo o escribirlo en un papel. Quien tenga la clave lo abre aquí mismo.

Todo ocurre en tu navegador

Qué quieres hacer

Cuanto más larga, mejor. Una frase entera es mucho más segura que una palabra con símbolos raros.

La parte difícil no es el cifrado, es la clave

Acordad la palabra secreta por un canal distinto al que usaréis para enviar el mensaje. Decidla en persona, por teléfono, o usad algo que solo vosotros dos sepáis desde antes. Si va en el mismo chat que el mensaje, no habéis protegido nada.

Qué hace exactamente
  • Cifrado AES-256 en modo GCM, el estándar que usan bancos y gobiernos.
  • Tu clave se convierte en una llave con PBKDF2-SHA256 y 600.000 repeticiones.
  • Cada mensaje usa una sal y un vector de inicialización nuevos y aleatorios.
  • El formato incluye su propia versión, para poder mejorarlo sin romper mensajes antiguos.
  • Todo con las funciones criptográficas del propio navegador. No hemos escrito ni una línea de criptografía.

Qué esto NO hace

  • Protege el contenido, no el hecho de que existe. Se sigue viendo que enviaste algo, y a quién.
  • Si compartes la clave por WhatsApp, la clave está en WhatsApp. El eslabón débil casi siempre es ese.
  • Si olvidas la clave, el mensaje se pierde. No hay recuperación, y eso es exactamente lo que lo hace seguro.
  • No sirve para archivos, solo para texto. Y no firma el mensaje: confirma que nadie lo alteró, no quién lo escribió.

Esta herramienta funciona por completo dentro de tu navegador. No hay nada que subir, así que no hay nada que podamos ver, guardar ni perder. Puedes desconectarte de internet y seguirá funcionando.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipo de cifrado utiliza esta herramienta?

AES de 256 bits en modo GCM, que además de cifrar detecta si el mensaje fue alterado. La palabra secreta se convierte en clave con PBKDF2-SHA256 y 600.000 repeticiones, y cada mensaje usa una sal y un vector de inicialización nuevos y aleatorios. Todo se ejecuta con las funciones criptográficas del propio navegador: no hemos escrito ni una línea de criptografía propia. Los parámetros exactos están detallados en la página de seguridad.

¿Cómo le paso la palabra secreta a la otra persona?

Por un canal distinto al que uses para enviar el mensaje. Dicha en persona, por teléfono, o algo que ya supierais los dos de antes. Si la clave viaja en el mismo chat que el mensaje cifrado, no has protegido nada: quien lea la conversación tiene las dos piezas. Esta es la parte que falla en la práctica, no el cifrado.

¿Qué pasa si olvido la palabra secreta?

El mensaje se pierde, definitivamente. No hay recuperación, ni puerta trasera, ni forma de que nosotros ayudemos, porque no tenemos el mensaje ni la clave. Eso no es una limitación: es justamente lo que significa que esté bien cifrado.

¿Por qué tarda casi un segundo en cifrar?

Porque la lentitud es la protección. Convertir la palabra secreta en clave cuesta 600.000 repeticiones de un cálculo a propósito. Si alguien intenta adivinar la clave probando millones de posibilidades, tiene que pagar esa misma espera en cada intento, lo que convierte un ataque de horas en uno de años.

¿Es esto tan seguro como Signal o WhatsApp?

No, y sirve para algo distinto. Signal establece claves nuevas continuamente entre dos dispositivos y protege también los metadatos de la conversación. Esto cifra un bloque de texto con una clave compartida que vosotros gestionáis, y se ve que hubo una comunicación aunque no su contenido. Es útil precisamente cuando no podéis instalar nada: sirve por correo, en un documento o escrito en un papel.